Mini John Cooper Works


Su aspecto es inconfundible, su tradición casi intacta y bajo el capó: un motor que hace vibrar todas nuestras entrañas. Quizá nos quedamos cortos al tratar de transmitir las sensaciones que produce este MINI, un modelo que trae consigo un histórico nombre ligado a las carreras: John Cooper Works. En la calle se comporta como un auto deportivo.

No obstante, este pequeño no solo se queda en un estupendo motor, el mismo que equipa el Cooper S de 2,0 litros, sino que con algunos cambios mecánicos se aumentó su potencia y su construcción nos ofrece ahora un chasis sometido a una dieta para reducir su peso, además de un trabajo interesante de los ingenieros para mejorar su índice aerodinámico, ahora de 0,34 Cx.

El John Cooper Works es la versión más extrema de la renovada gama MINI, cuya estética expresa rudeza, acorde con su temperamento deportivo. Algunos guiños hacen esa diferencia, como el alerón, los riñes más grandes, los frenos de mayor diámetro, el doble tubo de escape y un paragolpes con tomas de aire más grandes.

POTENCIA IGUAL A DIVERSIÓN

La relación peso/potencia es desafiante. Desde el mismo instante en que se presiona el pedal del acelerador se siente el empuje de los más de 231 caballos que animan al modelo, un 10% más de potencia en comparación con su antecesor.



El encargado de generar semejantes cifras es un motor de gasolina de cuatro cilindros con 2.000 c.c., desarrollado a partir de los conocimientos adquiridos en la competición e incorporados en la tecnología TwinPower Turbo.

El torque es 23% mayor que el modelo que reemplaza y en total entrega 32,7 kg-m, disponible a 1.250 rpm. A partir de ahí se estira con gran contundencia hasta las 6.000 rpm, momento en que alcanza el punto del corte de inyección.



Ese carácter le permite alcanzar los 100 km/h en 6,1 segundos, dos décimas más que el modelo con cambio manual. Pero a pesar de toda esa entrega, apenas genera unas emisiones combinadas de CO2 de 133 g/Km.

La diversión que produce el propulsor se acopla a una caja de cambios deportiva de seis marchas. En general es un auto agradable de conducir, refinado para usar en el día a día. Su amortiguación es dura, pero no molesta, los asientos son cómodos y toda la tecnología que monta, tanto en seguridad como en comodidad, asegura una conducción tranquila.



El conductor puede elegir tres modos de conducción: Green, MID y Sport. El primero es relativamente conservador, pues realiza los cambios ligeramente por encima de las 2.000 rpm; en el segundo, la reacción es más activa, y en el tercero, la respuesta es audaz y vigorosa.

En modo de manejo Sport, con respecto al MID, no cambia radicalmente, pero se siente un sonido más perceptible y la respuesta es más dinámica. La dirección es asistida electromecánicamente con Servetronic, muy obediente y diligente en curvas.

El ambiente del interior sigue la tendencia deportiva, con unos asientos con tapicería de tejido dinámica y con apoyacabezas integrado. Además, incluye listones embellecedores en los umbrales, volante con teclas de funciones múltiples y levas para el cambio de marchas.



Dentro del gran arsenal de accesorios encontramos los sistemas de control de parqueo Park Distance Control con cámara de marcha atrás, Driving Assistant con regulación activa de la velocidad mediante cámara, advertencia de presencia de autos o peatones adelante y función de inicio de frenado, así como detección de carteles de tráfico.



En cuanto al infoentretenimiento, los pasajeros cuentan con el MINI Professional, acompañado del radio Visual Boost que amplifica el sonido mediante el uso de altoparlantes de alta fidelidad Harman Kardon. Todo un deleite en el interior.

Su carácter se refuerza con detalles como la pantalla virtual MINI Head-Up-Display, techo y carcasas de los espejos retrovisores de color Chile Red, franjas John Cooper Works para el capó y disponibilidad de diversos componentes para el exterior y el interior que le permiten personalizarlo.



El chasis es más rígido y recurre a materiales más ligeros (nuevos soportes de aluminio), además de estabilizadoras más gruesas. Adaptada con gran precisión a la potencia del motor y a su forma de entregarla, ofrece nuevos frenos deportivos Brembo, exclusivos riñes de aleación ligera de 17 pulgadas tipo John Cooper Works Race Spoke, dirección asistida electromecánicamente con Servotronic, sistema de control dinámico de la estabilidad (DSC), sistema de control dinámico de la tracción (DTC), control electrónico del bloqueo del diferencial (EDLC) y Performance Control. Opcionalmente, ofrece control dinámico de la

Si bien la parte exterior parece no tener cambios drásticos, en realidad hay elementos que lo hacen lucir más robusto. Aerodinámicamente incluye un faldón delantero con grandes entradas de aire, mientras que los laterales y el posterior también son de diseño propio. Igual ocurre con el alerón trasero. Cuenta con faros LED de blancas luces intermitentes y aspectos distintivos en los pasos de rueda y la parrilla.

Fuente: revista Turbo.

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